LO IMPORTANTE DE LLAMARSE CULTURA

POR JULIO VILLALOBOS

POR JULIO VILLALOBOS

Lima, luego de todos los cambios sociales que tuvo, en especial aquellos del siglo XX, es tierra de diferentes culturas, provenientes tanto del interior del país como del extranjero. Esto la convierte en una ciudad pluricultural. Todo esto, sumado a la belleza arquitectónica del virreinato y de las culturas prehispánicas, hace de Lima una ciudad muy interesante. 

Lima debería sentirse orgullosa de su pluriculturalidad, pero lamentablemente existen grupos discriminados. Por ejemplo, la agencia Efe realizó un reportaje en el cual se pone en evidencia el rechazo y vergüenza que sienten las personas quechua hablantes de comunicarse en su idioma. Este es un tema al que se le debería poner mucha atención, debido a la falta de educación, a una falta de conocimiento de su propia cultura, a la ignorancia y burlas de parte del resto de ciudadanos de Lima, los quechua hablantes son discriminados constantemente.

Las expresiones y manifestaciones artísticas promueven, estimulan y nos ayudan a conocernos más entre todos los limeños. Eso es positivo y necesario para reducir, o desaparecer en el mejor de los casos, los prejuicios (como en el caso de los quechuahablantes) y la violencia, que cada vez se vuelve más común en nuestras calles. Las autoridades deberían incentivar las expresiones artísticas en las calles, museos, galerías, teatros, cines y otros lugares, pues eso también es desarrollo. No deberían limitar y quitar el apoyo como lo hacen ahora.

Estos prejuicios nacen justamente de la ignorancia y desconocimiento hacia el otro y desencadena sentimientos de superioridad de algunos grupos sobre otros. Esto es aprendido por las nuevas generaciones, que lo toman como una actitud normal. Por eso, es importante conocer las distintas costumbres y valores de las personas con las que convivimos. Hay que aprender que ninguna de las culturas es mejor que la otra, simplemente son diferentes.

La pluriculturalidad es positiva para nuestra ciudad, aunque existen barreras como el idioma, religión, condición económica, cosmovisión acerca del mundo, etc.

Lamentablemente algunos grupos, han sido y son menospreciadas, lo cual ha traído muchos conflictos internos, debido a la intolerancia y prejuicios que existe en nuestras mentes. Es muy común el “si no piensas como yo estás equivocado”. Estamos creciendo en una sociedad en la cual no existe diálogo ni respeto mutuo.

La difusión de la cultura inculca a los ciudadanos a no discriminar por ser diferente y aumenta el contacto entre nosotros, ayuda a buscar puntos en común, también a pensar más acerca de los demás y saber ponernos en el lugar de otros (como es el caso de los grupos discriminados en la ciudad).

Lo importante de la cultura es poder sentirnos identificados por nuestras formas de pensar, tradiciones, costumbres, maneras de actuar. La expresión de un pueblo lleva consigo anhelos, características, valores, costumbres. Su difusión nos permite un acercamiento con nosotros mismos, para reconocernos y saber cuál es nuestro origen e identidad (gran problema nacional).

Cada quien transmite ideas de acuerdo a la carga cultural: obra artística, fotografía, esculturas, tejidos, cuadros, danzas etc. Por lo tanto el hombre es hacedor de su propia cultura.

En nuestra ciudad necesitamos el cine y el teatro en la calle, los libros acerca de nuestra historia a la disponibilidad de todos, muestras artísticas, galerías de arte que reflejen y refuercen nuestra identidad. Ya que los medios televisivos en su mayoría no realizan esta tarea tan importante. Se necesitan medios que permitan ampliar el conocimiento relacionado con el proceso complejo de la cultura. Se necesita educar al individuo para el reconocimiento e interpretación de su mundo. La identidad de un pueblo se construye desde la sensibilidad del hombre. Es importante la comunicación del hombre con el entorno social. El humano siente la necesidad de dar a conocer su cultura mediante la música, danza, literatura, artes plásticas, entre otros.

Por todo esto, vemos con tristeza e impotencia cómo nuestra ciudad excluye este tema tan importante de la agenda, pues relega un aspecto muy importante para el crecimiento y desarrollo de nuestra ciudad.

Por Julio Villalobos